Podría haber titulado esta nota de manera menos castiza. Incluso podría haber recurrido a una expresión anglosajona muy similar, pero más pulida – “if You are not at the Table, You are on the Menu” – , pero en el fondo lo que se trata simplemente es de llamar la atención y expresar una necesidad imperante, no importa la forma en que se hace : o la Unión Europea se mueve rápido y pasa de las declaraciones medidas a la acción, o seremos irrelevantes en un futuro próximo y sufriremos.
La potencia económica que hemos sido languidece como apunta Draghi, y lo que creíamos nuestro punto fuerte, el soft power de nuestro liderazgo regulatorio (aparte de infligirnos daño), ha saltado por los aires, …porque desde que llegó Trump no hay más que hard power.
Mas aún. Los movimientos de Trump para acabar con la guerra en Ucrania -curioso…y no se habla de invasión- han descolocado a Europa y sus “lideres”, que se sienten desbordados por los acontecimientos y no parece que sepan responder al órdago. Esto sobrepasa la guerra arancelaria, y coge otra dimensión desconocida.
Pero vamos a centrarnos en lo conocido, la política arancelaria de Trump. De entrada, decir que la está utilizando no solo como instrumento de política comercial o económica, sino como autentica arma de presión política como hemos visto con Méjico y Canadá, con el fentanilo y la inmigración.
Lo segundo es que la Union Europea parece que va a entrar en la próxima ronda de retorsiones, …pero no será la única.
La más inminente es la del acero y el aluminio, que si todo sale según lo anunciado, implicará un incremento arancelario del 25% a nuestras exportaciones a EEUU de esos productos a partir del 12 de marzo próximo. ¿Qué puede pasar entonces? Pues que la Unión responderá de manera “contundente y proporcionada” a ese 25% de incremento [1] y como no, terceros se verán implicados en una disputa que nada tiene que ver ni con el acero ni con el aluminio, y en la que alimentos y bebidas están entre los invitados mas destacados.
Pero es que hay más. La segunda ronda no se aventura menos importante. Trump ha hecho público recientemente un Memorándum sobre comercio en el que explícita su concepto de “reciprocidad”. De manera simple, la idea es analizar país por país a) los aranceles que se aplican a los EEUU, b) las trabas no arancelarias, c) problemas ligados a inversiones y tipos de cambio, d) impuestos aplicables y otros, y de esta forma llegar a una cantidad – la expresión del agravio en millones de dólares -, que será la cifra objeto de imposición arancelaria.
La Administracion norteamericana ya está trabajando en ello y el mandato del presidente es tener el ejercicio listo para el 1 de abril, para a partir de ahí tomar las decisiones oportunas.
Bien, pues de todo esto, no he oído comentario alguno. Europa está bloqueada con lo que ha acontecido esta ultimas semanas.
Es verdad que todo ello sobrepasa nuestro sector, pero no por ello el impacto es menor y debemos dejar de preocuparnos. No veo análisis, no veo respuesta, no veo proactividad. O despertamos, o nos despiertan.
Tenemos motivos más que suficientes para salir del letargo.
[1] Nada menor, … en la anterior disputa, EEUU subió los aranceles un 10%, hora más que los dobla…